Lunes 27 de Febrero del 2017

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Historia


Introducción

Cuando en alguna localidad los hechos que marcan hitos no trascienden fuera de sus límites, es obvio que su historia se desarrolla sin mayores sobresaltos. Entonces un hito puede ser un loteo, la llegada de un tren, la instalación del alumbrado público, o cualquier otro hecho que los pobladores recuerdan como un cambio que sólo a ellos afectó.

Villa Adelina es de esta clase de pueblos. De historia lineal, sin accidentes remarcables. Está hecha con el trabajo silencioso de todos los días de su gente, siguiendo las pautas generales en el desarrollo del partido, hasta convertirse en una localidad residencial de cada vez mejor nivel.

Hasta la época rosista las tierras de Villa Adelina formaban partel del Cuartel 5° de Santos Lugares. La descripción de sus límites dice así en el parte elevado por el Juez de Paz en 1836:

“ Cuartel 5° de Santos Lugares: que comprende por el frente con los fondos del Cuartel 3° y 4° (de Olivos y La Calera) y su fondo por el partido de Morón, por el norte con el Cuartel de La Merced y por el sur con el Partido de San José de Flores”.

Al crearse el partido de San Martín en 1864 quedó reducido a la mitad, o menos, como apéndice de la Lomas de San Isidro. La creación del Partido de Vicente López, en 1905, le restó nuevas tierras y la redujo a sus dimensiones actuales.

Primeros habitantes

El “Pago de Monte Grande” es de origen plenamente “guaraní”, como también lo es la ciudad de Buenos Aires.

Sus primeros habitantes fueron los “Mbeguas”, a los que los españoles denominaban “guaraníes de las roxas”, queriendo con esto significar que eran labradores, ya que “roxas” eran tierras limpias de malezas listas para sembrar.

Llegada de los españoles

Las tierras de lo que hoy Villa Adelina tuvieron como primer dueño al Capitán Don Juan Ruíz de Ocaña, a quien le fuera concebida como suerte una estancia sobre la margen del Río de las Conchas. Hecho que ocurrió a la muerte de Juan de Garay en 1583.

También le fueron encomendados cincuenta indios con sus mujeres, hijos y enseres, a cuyo cacique, Ocaña había vencido en dura lucha.

Dicha estancia estaba limitada hacia el este por el Camino Fondo de la Legua, que aún hoy constituye uno de los límites de Villa Adelina y conserva en esta localidad su original nombre y trazado. Este camino corría por los fondos de las chacras otorgadas por Garay en 1580 a los 65 jefes de familias colonizadoras que lo acompañaron desde Asunción a fundar la ciudad de la Trinidad, que más tarde tomaría el nombre de su puerto: Buenos Aires.

Todas las chacras se extendían desde la barranca del Río de la Plata hasta una legua de la misma. De allí deriva su nombre.

En los siglos XVII y XVIII las tierras pasan a manos de los sucesivos descendientes de Ocaña. Entre ellos vale la pena destacar a su tataranieta. Ana María, quien se casó con el Capitán Juan Márquez, que también pertenecía a una familia de grandes terratenientes. Los Márquez, cuyo hijo Fernando, nieto de Mariano y bisnieto de Bernabé, quienes tuvieron una conocida actuación en la historia de nuestro partido, heredan una gran extensión de la original estancia.


“La chacra de los Márquez”- Hito histórico (1806)

A mediados de 1806, los ingleses habían invadido nuestras tierras. Ocuparon Buenos Aires y pretendían dominar todo el Virreinato.

Para la recuperación de Buenos Aires, el Gral. Don Juan M. De Pueyrredón reclutó a los gauchos, formando así las tropas criollas que se concentraron el Luján.
El 1° de Agosto combatieron en Pedriel (hoy Villa Ballester), fueron derrotados y se retiraron por lo que en la actualidad es la Ruta 8 y el Camino de Cintura. Se detuvieron en el ombú que estaba en Boulogne, prosiguiendo luego la marcha hasta el Cuartel de la Reconquista (la Chacra de los Márquez). Allí esperaron la llegada de las fuerzas de Montevideo (Güemes, entre ellos) que, comandados por el general Liniers, desembarcaron en Las Conchas (hoy Tigre).

El 9 de Agosto, las fuerzas de Liniers y los gauchos de Pueyrredón avanzaron por el camino del Fondo de la Legua hasta Chacarita, siguiendo luego hasta los Corrales de Miserere, lugar al que llegaron el 10 de Agosto.

El 11 de Agosto, ya en Retiro, comienza el combate que concluyó en El Fuerte, venciendo al invasor inglés el 12 de Agosto de 1806, reconquistando heroicamente Buenos Aires.
La casa que sirvió de cuartel a ambas tropas aún está a pie, se encuentra ubicada en la calle Virrey Vértiz 1051/53, y se están realizando gestiones para que sea declarada monumento histórico nacional.

Los materiales con que se construyó esta finca: rejas, ladrillos, techos, etcétera, están documentando su antigüedad secu ar y Liniers, en su documentación la menciona así: "CAMPAMENTO DE SAN ISIDRO. 6 de Agosto de 1806".

En el frente el mármol de un hito que dice: "De este hogar que fue la chacra de los Márquez, salió Santiago de Liniers el 9 Agosto de 1806 para reconquistar Buenos Aires; con él los gauchos de la sublevación de la campaña en las 'Quarenta Leguas', realizada por Pueyrredón".

El relato del episodio que le da jerarquía de Patria a esta casa, está escrito, firmado y sellado por don Santiago de Liniers, en documentos 3 y 9 del 6 de agosto de 1806 y del 10 de setiembre de 1906, que se encuentran en el anaquel 5, carpeta 10 del Museo Mitre, calle San Martín 336 de la Capital Federal.

El acontecer ciudadano, que absorbe con sus exigentes necesidades al hombre de hoy, resulta una suerte de bruma que envuelve la memoria y hace parecer intrascendentes muchos episodios que jalonaron nuestra historia, hechos que aunque apenas mencionados por las crónicas, dieron lugar a otros, más decisivos o significativos.

En los últimos días de julio de 1806, fueron concentrados en Luján los gauchos de la campaña que, sublevados por Juan Martín de Pueyrredón, procedían de San Isidro, Salto, Navarro, San Pedro, Pilar y Morón.

En Luján, el párroco Vicente Montes Carballo les entregó "Las Medidas" de la Virgen, dos cintas que usaron como distintivo, una celeste como el manto de la Virgen y otra blanca, como la túnica y ambas de 38 centímetros, como la altura de la imágen de la Virgen de Luján.
Puede afirmarse, sin lugar a dudas, que es el acontecimiento histórico más trascendente, porque de él nació la Patria, el distintivo celeste y blanco y el gaucho como figura símbolo de la nacionalidad.

Liniers mencionó la valiosa participación de los gauchos Pueyrredón en las jornadas de la Reconquista, en septiembre de 1806, cuando se dirigió al gobierno de España. Sin embargo, la memorable expedición del que luego fue director supremo y decisivo apoyo de la campaña sanmartiniana, está envuelta en el olvido. En San Isidro existen algunos signos que recuerdan el para entonces enorme esfuerzo.

El párroco de San Isidro, Bartolomé Márquez, fue quien sublevó a la gente del pueblo y puso a disposición de los militares la chacra de la familia, ubicada al sur del camino del Fondo de la Legua, así llamada por ser límite del extenso predio que, desde la costa del río, tenía una legua de fondo y que pertenecía a Pueyrredón. Hoy ese predio constituye las tierras del Hipódromo de San Isidro y alberga un hermoso parque donde aún se alzan árboles centenarios y un pequeño lago, donde moran pájaros casi extinguidos como el martín pescador.

La casona que sirvió de cuartel a las fuerzas que luego se batieron contra los ingleses y reconquistaron el Fuerte de Buenos Aires, como ya hemos dicho está ubicada en la calle Virrey Vértiz 1051. La finca formó parte del casco de la chacra de la familia Márquez, que la poseyó durante tres generaciones, a partir de Fernando. Su hijo Mariano y su nieto Bernabé -participante, a los 17 años, en la Reconquista-, residieron en ella. Para la época de Rosas perteneció a Genaro Rúa, juez de paz de San Isidro, quien la heredó por su alianza con la familia. Hasta 1906 fue de don Diego Carman y, cuando se construyó el ferrocarril Central Córdoba (posteriormente Belgrano), fue adquirida para formar parte de sus talleres en las adyacencias de la estación Boulogne, erigida en 1912.

De la histórica casa quedan los muros, los cielorrasos de palma, los contramarcos de arcadas elípticas y las rejas de las ventanas, de forja a martillo, con los característicos ochos en su centro. Claro que ha perdido mucho de su aspecto original, pero al penetrar en ella se percibe el hálito de su vieja trayectoria.

La antigua casona albergó a muchos insignes patriotas. El historiador y chozno de los Márquez, Hialmar Edmundo Gammalsson, recordó que se reunieron en distintas ocasiones en su sala principal, Santiago de Liniers, los cuatro hermanos Pueyrredón -Juan Martín, José Cipriano, Juan Andrés y Feliciano-, Juan Gutiérrez de la Concha, Martín Rodríguez, Martín Güemes -luego héroe de la Independencia, a quien el coronel Gillespie, de los invasores, calificó de "verdadero fenómeno en acontecimientos militares"-, Juan Bautista Azopardo, Antonio González Balcarce, Hilarión de la Quintana, Juan José Viamonte, Manuel de Labardén, Cándido de Lasala, Cornelio Zelaya, Francisco Trelles y, por supuesto, los Márquez, todos activos participantes en las gloriosas jornadas de 1806.


Primeros propietarios

Ya en el siglo XX, entre los años 1816 y 1830 comienzan a figurar los nombres de los primeros propietarios. “Herederos de Matías López”, “Agustina Aramburu” y doctores “Eliseo y Zoilo Cantón”. Estos últimos fueron dueños de una gran extensión que, desde Boulogne llegaba hasta las actuales Avenida De Mayo y Lamadrid. La fraccionan en parte y la venden a los que fueron pioneros del lugar, transformando la zona en quintas y chacras. Los nuevos propietarios en su mayor parte eran vascos y algunos portugueses.
Hacia fines del siglo anterior se fueron sumando una gran cantidad de italianos y españoles. La mayoría provenientes del norte de Italia, como Piamonte, Génova y Lombardía. Se dedican al cultivo de verduras, frutas y algunos cereales además de floricultura y carnicería. También instalan molinos harineros (tahonas) y fábrica de ladrillos. Son algunos de ellos, los Matteri, Marchezotti, Lupi, Iommi, Illuminatti, Pozzi, Ottonelli, Tombesi, Maggiolini, Incardona, Beltrame, Pizurno, Zunino, Bebilacqua, Abriata, Rebagliati (gran parte de los descendientes de estas familias aún viven en Villa Adelina), además de los Nervi, Tirigal, Pita y muchos otros.
Otros familias compraron terrenos para instalar aquí sus quintas de verano, como los Giribones, Sánchez, Ponce de León o el Barón de Bieckert.
La zona comienza a conocerse como la “Villa de las Lomas” o simplemente “La Villa”.

La llegada del ferrocarril

En el año 1908 llega desde la flamante estación Santa Lucía el ramal ferroviario del Central Córdoba hasta la esquina de las hoy calles Scalabrini Ortiz y Paraná, donde se construyó el actual edificio de la estación.

El 15 de enero de 1909 se inaugura la mencionada estación a quien se le impone el nombre de Adelina en homenaje a una de las nietas del administrador de la empresa, señor O. Mackay Duncan Munro, quedándole a la naciente población el mismo nombre: Villa Adelina.
Mientras acontecía este feliz hecho, en Boulogne se construían los talleres y la estación continuando con el tendido del ramal hacia Retiro.
El 15 de mayo de 1912 se dejó inaugurado el servicio local de pasajeros a Retiro.

Fraccionamiento de tierras

Como consecuencia de la llegada del ferrocarril, aquella Villa de unos pocos pobladores comienza a crecer. Siendo uno de los primeros pasos el fraccionamiento de las tierras más cercanas a la estación, para lo cual la Compañía Argentina de Tierras del Norte (representada en la zona por el Sr. Juan Lupi, vecino de esta localidad) integrante del consorcio junto con el Sr. D. M. Munro y el Sr. Wilson del Campo y flia. Ponce de León y las correspondientes al Sr. Munro, adyacentes a las vías, quedaron como propiedad al ferrocarril.

De esta forma comienzan a establecerse nuevas familias, que en muchos casos provienen de la Capital Federal. Así se forma la fisonomía de un nuevo pueblo.

Surgen las primeras instituciones sociales, los primeros comercios, centros asistenciales, las primeras líneas de colectivos, comienzan a asfaltarse las primeras calles, aumentan los establecimientos educativos, y las altas chimeneas de ladrillos indican la presencia de nuevas industrias.

Todo esto es señal de que el progreso, con sus ventajas y desventajas, se acerca a pasos agigantados.

Primeras sociedades. Orden cronológico

C.A.F.C.C: Club Atlético Ferrocarril Córdoba (1916), conformado por miembros del ferrocarril. Ocupaban un predio de ocho manzanas en la zona comprendida por las actuales calles M. Pedraza, Cajaraville, Obligado y El Indio. Este club contaba con canchas de tenis, fútbol y golf.
Posteriormente como dichos terrenos pertenecían a la Compañía de Tierras del Norte quien decidió lotear el predio, el club se trasladó a la localidad de Don Torcuato, siendo el antecedente del actual Hindú Club.

C.A.S.V.A: Club Atlético y Social Villa Adelina (1926), ubicado sobre la calle Scalabrini Ortiz, entre Soldado de Malvinas y Ucrania. En este club se forma el primer equipo de fútbol de Villa Adelina: “Atlético Villa Adelina”.

S.F.V.A. : Sociedad de Fomento Villa Adelina, que da posteriormente lugar a la formación del Club U.V.V.A.

U.V.V.A.: Unión Vecinal Villa Adelina (1934), con sede en Avenida Ader y Paraná.

Club Ombú y Club de Jardineros se fusionaron para formar el club S.U.V.A. con sede en Paraná y Virrey Vértiz.

Club Stella Alpina: con sede en 9 de Julio, entre Santa Fe y Santiago del Estero. En la actualidad, este club ya no existe.

Comisión de Fomento Villa Adelina (1957): posteriormente se llamó Sociedad de Fomento José Hernández, con sede en Scalabrini Ortiz entre Soldado de Malvinas y Los Plátanos.


Primeros Medios de Comunicación. Orden cronológico

1911. Tendido de hilo telegráfico entre el empalme con el F.C.C.C., Rosario y la Estación Villa Adelina.
Primera estafeta postal instalada en la peluquería del Sr. Arturo Spedaletti. Posteriormente y en cercanías de la anterior funciona otra sucursal de Correo, en la calle 9 de Julio, en la peluquería del Sr. Federico Pérez.

1937. Si bien en 1928 se instala el primer teléfono particular, recién en 1937 y a solicitud de muchos vecinos se instalan las primeras líneas telefónicas a vecinos y comercios.

Servicios Públicos. Transportes. Asfalto.

1924. Se inaugura el primer destancamento policial, sito en Paraná y Ader. El jefe del mismo es recordado hoy, por muchos viejos vecinos, como un funcionario que realmente imponía su autoridad con su sola presencia; el Comisario Guale.

1926. La C.A.D.E. (Compañía Argentina de Electricidad), instala el suministro eléctrico.

1932. Por orden municipal de pavimentación, con fecha 21 de octubre de este año, se celebra el contrato de pavimentación para el trazado de las calles Fernández Espiro (actual Paraná) y otras. Contrato firmado con la Compañía Boccazzi.

1935. La Unión Vecinal de Villa Adelina solicita a la Compañía Boccazzi disponer de las medias para la ejecución de la obra del edificio destinado a la sala de primeros auxilios, Club Atlético Villa Adelina y la Biblioteca, en terrenos cedidos por la familia Grumbaun.

1936. Línea 24: “La 1 de Munro”, cubre el recorrido entre Puente Saavedra y Villa Adelina, circulando por la actual Av. B. Ader.
Linea 6: cubría el recorrido entre Villa Adelina y la estación Martínez; circulaba por la actual Av. de Mayo.
A medida que se pavimentaban nuevas arterías, surgieron otras tantas líneas o se extendieron con las que ya circulaban normalmente hasta Munro, ahora haciéndolo hasta la estación Villa Adelina (líneas 78, 140, 71, 707, 184, 314, 304, entre otras).

1969. Se inaugura la subcomisaría de Villa Adelina (Scalabrini Ortiz y Soldado de Malvinas).

Área Salud

A comienzos de siglo era el Dr. Pestaña quien venía desde San Isidro, cuando el estado de los caminos lo permitían.
En 1934 por gestión de la Unión Vecinal de Villa Adelina, comienza a funcionar la sala de asistencia médica gratuita de Villa Adelina, a partir del 20 de Marzo de 1934, atendida diariamente por el Dr. Bagnatti.
Era muy común además la atención médica en domicilio siendo el Dr. Bagnatti quien recorría las calles con su característico “Ford T”.
Otros notables y recordados profesionales de aquellos años fueron los doctores Julio A. Ghersi, Salomón Kalpan, Roberto de Abelleyra, René Ardite Rocha (primer director “ad- honorem” del dispensario de Villa Adelina, fundado por el Dr. Melchor Ángel Posse en 1960) y Primo Carrara.

Área Educación

Cuando se hace referencia a los primeros pobladores, índice demográfico, desarrollo laboral y educación, debemos ubicarnos desde punto de vista de que estos parámetros correspondan a los primeros pasos de un pueblo en formación, por lo tanto no se puede considerar, en esta época, límites exactos, ya que Villa Adelina, como se expone anteriormente, recién comienza a constituirse como tal, dentro de un contexto geográfico delimitado después de la llegada del ferrocarril.
Hacia comienzos del siglo XX la zona estaba escasamente poblada, ubicada a distancias símiles de los partidos de San Isidro, hacia el Norte, y de San Martín por el lado Sur; siendo éstos los centros poblacionales más cercanos.

Bajo este aspecto es notable destacar que el primer y único establecimiento de enseñanza era la “escuela de Cuartel 4to. del Partido de San Isidro”, hoy Escuela N° 4 (ubicada desde su fundación en la intersección de las actuales Av. Mitre y Paraná), considerada de carácter rural, cuya puesta en funcionamiento fue requerida expresamente al Sr. Jefe del Departamento General de Escuelas Don Domingo Faustino Sarmiento, mediante solicitud formulada el 11 de noviembre de 1961 General de Escuelas Don Domingo Faustino Sarmiento, mediante solicitud formulada el 11 de noviembre de 1861, por el Sr. Bernabé Márquez. La primera docente fue la Sra. Vicenta Ravelo de Espeñera.

En 1925, en terrenos cedidos por la familia Marchezotti, comienza a funcionar en la calle Lamadrid, entre Los Plátanos y Avenida de Mayo, la escuela N° 12 de Villa Adelina. Su primera directora fue la Sra. Carolina de Giancaterino y la maestra Angélica Castro. Posteriormente este establecimiento comienza a funcionar en la calle Paraná 6150, y por último en su sede actual de Virrey Vértiz y Av. De Mayo.

También con el progreso fueron aumentando los establecimientos educativos, tanto los públicos como un gran número de centros privados.

El primer colegio secundario diurno, con orientación bachillerato fue el “Nacional Copérnico”, creado en 1971, con su sede en R. Fournier y L. M. Drago.

La Iglesia. La Plaza

En 1934 se inaugura la capilla- escuela, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján. El Pbro. Allevi presidió la comisión de vecinos que trabajó para su fundación. La nueva capilla quedó a cargo del Pbro. A. Larrumbe. Al año siguiente el vecino Gregorio Matteri, donó una imagen de San Isidro Labrador, que junto a la de Nuestra Señora de Luján t Santa Teresita, preside en el altar.

Se inaugura la primera plaza, Almirante Brown, emplazada frente a la parroquia, ubicada entre la calles Los Plátanos, Independencia, Soldado de Malvinas y M. Rodríguez.

En 1946 se establecen los padres teatino; se hace cargo de la capilla el Pbro. Miguel Mas Vidal, quien en 1956, cuando erige la parroquia, pasa a ser párroco de la misma.

Primeras Industrias

Hornos de ladrillos: flias. Rebagliatti, Ferrando, flia. López, flia. Garat.
Fábrica de cerámicas: Empresa Salavera (1929) y Lozadur.

Primeros Comercios
  • Farmacia: "Del Pueblo" por Víctor Herrera.
  • Herrería: Bartoloni, Illuminatti, Maggiolini.
  • Ramos generales: Pancho Méndez, Nervi, Cabezas, Dahone, Pita, Saro, Palá.
  • Despacho de bebidas: Berciano, García, Saro, Cabezas.
  • Carbonería y forrajería: Zunino.
  • Corralón de materiales: Rebagliatti.
  • Lechero: Urabayen.
  • Tiendas: Lupi, “La Gloria” (de De Paoli), Menghi.
  • Taxi: Maggiolini.
  • Peluquería: Spedaletti, Pérez.
  • Ferretería: Pasquale.
  • Panadería: Parapar y López.
  • Carnicería: “La luchadora” de Carlos Marchezotti.
  • Salón de baile: en el almacén de Berciano.

Adelina, la princesa distante

Si los nombres con que son bautizadas las estaciones ferroviarias suelen ser caprichosos, el de Villa Adelina, además, está envuelto en una curiosa leyenda. Adelina Drysdale –nieta de Duncan Mackay Munro, administrador del Ferrocarril Central Córdoba- nació en Buenos aires el 16 de septiembre de 1896. Dado que por aquellos años se construía la extensión de esa línea en la franja paralela al fondo de la Legua, el personal de la empresa quiso alegrar a su Administrador bautizando la nueva Terminal de cargas con el nombre de una nietita que lo desvelaba. Pasaron los años y aquella nieta de Munro, ya moza, se enamoró del príncipe y aviador italiano Mario Colonna, quien pronto la trasplantó al Viejo Mundo, le dio nueva ciudadanía, y llegó a introducirse en la nobleza romana. Adelina, por su parte, le dio al príncipe cinco hijos y participó con él, como el ferviente militante, del ascenso del fascismo. Al fin de la guerra –viuda de Colonna luego de un fatal accidente de aviación-, se recluyó con sus hijos y nietos en una villa italiana, muy diferente, por cierto, de la que llevaba su nombre en la lejana República Argentina. El abuelo Duncan alegró sus últimos años con María Inés, nieta nacida del casamiento de su hijo menor. Claro que ya no quedaba, en el Central Córdoba, una estación de trenes por bautizar.

El Barrio Parque Cisneros y su nombre

El Barrio Parque Cisneros se creó por Ordenanza 1575 del 13 de enero de 1942. Las razones de su nombre, que corresponde a su antiguo propietario, se encuentran en el exordio del proyecto, que dice textualmente:

“ ...en memoria del doctor Eudoro Cisneros, que fue un benefactor de la humanidad, pues fue el precursor del actual tratamiento del cáncer por la electrocirugía y la electrocoagulación. El Dr. Cisneros, hace 50 años, ideó la terapéutica del cáncer por la electricidad, creando lo que se designó con el nombre de “electroignición”, que es el antecedente inmediato del bisturí eléctrico”.

Y concluye la exposición de motivos: “El Dr. Cisneros formó familia, de la cual algunos hijos viven en el Partido han propulsado el adelanto material y social de la zona en la que se ha formado el Parque”